El panorama artístico de Puerto Vallarta ha sufrido una pérdida irreparable. La madrugada de este lunes, tras una valiente pero agónica lucha de casi cuatro días en terapia intensiva, falleció el escultor vallartense Francisco Javier Calvillo Valdez, a los 39 años de edad
Su partida deja un vacío en la comunidad cultural local, que hoy recuerda no el trágico accidente que cortó su vida, sino el legado de un hombre que supo encontrar belleza y monumentalidad en los materiales de su tierra. Toros han visto y se han tomado fotos en sus maravillosas y a veces complejas obras hechas en la arena del Malecón.
Francisco Calvillo se destacó por su habilidad para crear obras que dialogaban con la identidad mexicana. Su talento quedó plasmado en proyectos de gran escala, como su memorable participación en el «1er Concurso Internacional de Esculturas Monumentales».
En dicho certamen, Calvillo Valdez presentó el proyecto «El Dios del Maíz», una impresionante estructura que utilizaba materiales orgánicos propios de la región para dar forma a la iconografía prehispánica, demostrando su dominio técnico y su sensibilidad artística. Su trabajo no solo era estético, sino una reivindicación de las raíces culturales a través de la escultura.
La carrera del joven artista se vio truncada la madrugada del jueves 22 de enero de 2026. Un accidente doméstico, derivado de una explosión por acumulación de gas en su vivienda de la colonia Villa Colonial cuando se disponía a preparar el desayuno, le causó quemaduras en el 100 por ciento de su cuerpo.
A pesar de los esfuerzos médicos, que incluyeron su intubación inmediata y un traslado aéreo de emergencia mediante el helicóptero del SAMU Jalisco hacia el Hospital Civil de Guadalajara para recibir atención especializada, la gravedad de las lesiones fue insuperable. Su estado de salud se mantuvo crítico e inestable hasta su deceso esta madrugada.
Hoy, Puerto Vallarta rinde homenaje a Francisco Javier Calvillo Valdez, el escultor cuyas manos, capaces de erigir dioses de maíz y arena, descansan prematuramente.