La administración de Verde atraviesa un periodo de marcada incertidumbre operativa debido a los constantes cambios en su gabinete, una situación que ha comenzado a fracturar la confianza del sector empresarial local.
Esta volatilidad administrativa quedó de manifiesto tras la reciente renuncia del tesorero municipal, Raúl Rodrigo Pérez, la cual detuvo abruptamente las negociaciones que la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC) ya mantenía para asegurar que no hubiera incrementos en los costos de las licencias municipales para el ejercicio 2026.
Ante este vacío, la presidenta de la CANIRAC, Martha Parra, señaló en una rueda de prensa que los avances logrados deberán reiniciarse con las nuevas autoridades, lo que genera un clima de inestabilidad para las proyecciones financieras de los negocios.
Este «frenazo» en la interlocución institucional ocurre en un momento crítico, donde el gremio restaurantero urge al Ayuntamiento a resolver fallas graves en servicios básicos que afectan directamente la actividad económica y la imagen del destino.
Entre las demandas prioritarias se encuentran el desabasto de agua, el deterioro profundo de las vialidades y un sistema de recolección de basura deficiente que presenta inconsistencias en rutas y horarios, provocando focos de infección en la vía pública.
El sector empresarial ha condicionado cualquier posible ajuste fiscal a una mejora tangible y eficiente en la prestación de estos servicios, subrayando que la falta de continuidad en las direcciones municipales impide dar un seguimiento real a las problemáticas que hoy asfixian a la ciudad.