En el mundo de las situaciones satíricas que valdría la pena inmortalizar en alguna novela o relato visual, al estilo de la película «La Le de Herodes» del cineasta Luis Estrada. Sin duda alguna cualquiera guionista o escritor debería venir a Puerto Vallarta para hacerse de maravillosas ideas.
Porque una de esas escenas de enorme corte humorístico, es la de trabajar por prácticamente 6 meses en dos cuadras de vialidad, sin poder concluir la obra. Hablamos de la insípida y muy cuestionada ampliación del Malecón, en la calle «Avenida México».
Y es que del Hotel Rosita hacia la esquina del Parque Hidalgo, no deben ser más de 80 metros a pie, prácticamente dos cuadras. La obra, fue prestada a finales de septiembre y empezada en octubre, como un enorme proyecto para revitalizar el Malecón y generar mayor atractivo turístico.
Bien pues, en el primer acto cómico de esta escena, tenemos que este proyecto sea la obra insignia de la administración de Luis Ernesto Munguía González, como alcalde. Porque sí, como edil, no ha tenido otro proyecto propio de gran envergadura. Todo lo demás que se escucha, ya lo dijimos en otra nota, son obras del Gobierno de Jalisco donde invitan a saludar con sombrero ajeno al Ayuntamiento. Dos cuadras, es la obra más grande y majestuosa del Ayuntamiento que gobierna el Partido Verde.
Segundo acto: iniciar la obra sin avisar, sin socializar, y para colmo, sin dinero. Porque, en efecto, los trabajos empezaron y para sorpresa de los comerciantes y locatarios de esta parte del Centro, ellos no sabían ni que se iba a hacer.
Hubo hasta una protesta con tintes de violencia, bajando al operador de la maquinaria por la fuerza. Y de ahí, sea armó todo un escándalo que requirió juntas y campañas de difusión, hasta el obligaron al alcalde a mostrar su inmaculada y operada cara para ofrecer una promesa, de que los trabajos durarían solo 6 semanas.
«Ahí está el detalle»- diría Cantinflas -. De seis semanas, la obra lleva prácticamente seis meses, y no se ha terminado. Dos cuadras. Mayormente se sabe que la razón del atraso, es que el Gobierno Municipal no le paga en tiempo y forma a la constructora, por lo que esta trabaja fiando los materiales y la mano de obra, al ritmo que puede y priorizando otros proyectos.
Y finalmente, el tercer acto: el milagro. Sí, por qué al muy estilo del Evangelio, los locatarios han multiplicado el dinero como nadie ha visto nunca. Recordemos que, para disolver el movimiento de protesta, el Gobierno Municipal ofreció a los locatarios 30 mil pesitos en efectivo o tranferencia para que «aguantaran vara» de las obras que les quitaron clientes.
El milagro de es que, al día de hoy, los mismos 30 mil pesos hayan rendido 6 meses cubriendo sus costos de nómina y operaciones, porque no se han vuelto a manifestar pero los obstáculos de la construcción que impiden a los turistas ser sus clientes, siguen ahí.
¿Y cómo se llamó la obra? «EL CIRCO DEL BIEN (MALOBRAR). Para rematar: hace unos días el «tukialcalde» recorrió de la mano de su patrocinador Pablo Lemus Navarro esta zona de obras, como para dar el mensaje de que ya casi se entregan.
Y que buen circo. Hacen una gira por dos cuadras como si se tratara de la obra de una autopista, un edificio de 5 plantas, un nuevo hospital o hasta un sistema de drenaje profundo. Nada. Esto, señores, es un argüende por dos cuadras que no pueden ser a acabadas.
¡El chiste se cuenta solo!
#PrimeroVallarta INCOMODA CON LA VERDAD