Mientras los vallartenses sufren el día a día sorteando baches que parecen cráteres lunares, lidiando con la intermitencia del agua potable y arriesgándose en banquetas destrozadas, el Cabildo ha dado luz verde a la propuesta que, francamente, parece sacada de un sketch de comedia: la «Estrategia Integral para la Convivencia entre Humanos y Mapaches».
La iniciativa, nacida en el escritorio de la regidora Magdalena Urbina, tiene como objetivo principal gestionar la interacción creciente con estos adorables, pero oportunistas, animales. ¿La razón? Evitar «riesgos de accidentes y posibles transmisiones de enfermedades».
Con una ciudad que se cae a pedazos, con arterias viales que son una vergüenza y colonias sedientas, ¿el riesgo más apremiante es el mapache de la playa? Es una muestra de prioridades que raya en el insulto a la inteligencia del ciudadano.
El ambicioso plan se basa en ejes que son un derroche de recursos y tiempo:
– Señalización: se invertirán recursos en indicar dónde se ven mapaches. El ciudadano, por su parte, seguirá sin una señal clara de cuándo se van a reparar sus calles o a restablecer el servicio de agua.
– Campañas de concientización: Se usará dinero público para informar lo obvio: que no se les debe dar de comer. ¡Un verdadero hito de la educación cívica!
– Capacitación y talleres: se capacitará a escuelas y comunidades. Mientras los niños aprenden la ética del no alimentar a la fauna, el camino a su escuela sigue siendo un lodazal de baches.
La propuesta de la regidora Urbina es un recordatorio irónico de dónde reside el foco del debate en el Cabildo: en los mamíferos de cuatro patas que viven en la costa, en lugar de en los problemas que afectan a los miles de habitantes de dos piernas que pagan sus impuestos.
¡Felicidades, Puerto Vallarta! Al parecer, el mapache ya goza de un plan de gestión más sólido y prioritario que la propia infraestructura urbana y los ciudadanos en las calles.