Una movida política y administrativa sin precedentes ha sacudido al Ayuntamiento de Puerto Vallarta, revelando un plan audaz para inyectar recursos frescos al desgastado sistema de agua potable en las comunidades más olvidadas.
El síndico municipal, Francisco Sánchez Peña, ha puesto sobre la mesa una propuesta que ha dejado a varios boquiabiertos: la creación del Sistema de Aguas Rurales. Este organismo no es un simple departamento; se perfila como el «hermano menor y autónomo» de la mega-operadora SEAPAL.
La clave de esta iniciativa reside en su autonomía. Al nacer como una dependencia descentralizada y con personalidad jurídica propia, Aguas Rurales no solo tendría su propio director y nómina, sino que desbloquearía una puerta que ha estado cerrada para el municipio: el acceso directo a bolsas de recursos federales y estatales diseñadas específicamente para infraestructura hídrica en zonas marginadas.
En términos sencillos, el Ayuntamiento busca duplicar su capacidad de gestión hídrica.
Mientras SEAPAL se concentra en el área urbana, este nuevo ente se enfocaría exclusivamente en llevar el suministro, saneamiento y drenaje a las rancherías y pueblos alejados, atrayendo dinero que antes era inalcanzable.
La propuesta ha sido enviada de inmediato a comisiones para un análisis exhaustivo. De ser aprobada en una próxima sesión de Cabildo, podríamos estar presenciando un cambio radical en la forma en que Puerto Vallarta administra su servicio de agua.