La batalla por el acceso libre a las playas en Bahía de Banderas está en un punto de ebullición. A pesar de ser uno de los destinos turísticos más importantes de México, la realidad es que sus 130 zonas de playa se encuentran en su mayoría inaccesibles para el público local y los visitantes. La falta de infraestructura y las barreras impuestas por la propiedad privada han convertido la línea costera en un bien exclusivo, ignorando el derecho constitucional de libre tránsito.
La urgencia de esta situación se evidencia en las cifras. De acuerdo al Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), de un total de 130 playas, una cantidad significativa de 39, tienen sus accesos bloqueados por cercas, desarrollos inmobiliarios y terrenos privados.
La falta de acción gubernamental ha permitido que los desarrolladores se apropien de áreas que deberían ser públicas, dejando a los ciudadanos con solo 21 accesos públicos en todo el municipio. Estos accesos, además, están desproporcionadamente concentrados en áreas urbanas como Bucerías (en sus boca calles) mientras que zonas con gran afluencia como Punta de Mita, con 11 playas de las cuales cuentan con un solo punto de entrada para el público, o en Nuevo Vallarta donde hay 3 ingresos nada mas.
Asimismo, 16 playas están físicamente aisladas por barreras naturales como rocas y acantilados, por lo que no son aptas para ofrecerse de manera recreativa.
La promesa del Gobierno Municipal de Héctor Santana de crear un nuevo mapeo de playas y garantizar su legalidad y accesibilidad aún no se ha traducido en soluciones tangibles. Mientras el gobierno habla de planes, los ciudadanos demandan acciones concretas para recuperar su derecho al libre acceso a las playas.
La apertura de más accesos no es solo una cuestión de infraestructura, sino un paso fundamental para garantizar la equidad social y el disfrute del patrimonio natural que define a Bahía de Banderas. La presión social crece, y la exigencia de soluciones reales y rápidas se ha convertido en el clamor de la comunidad.