Y bueno, el señor Luis Ernesto Munguía González nuevamente no decepcionó y demostró que tiene la piel y el sentido de avestruz. Ahora, que «los madrazos» fueron lejos, en Nayarit, y que lo único que ocurrió en Puerto Vallarta fue una crisis de pánico generalizada, el alcalde tenía la excelente oportunidad de redimirse respecto a su patético actuar del 22 de febrero, y salir a decir algo para fomentar la calma.
Desafortunadamente Munguía ya está grande y sus malos hábitos son imposibles de cambiar. E hizo lo que mejor sabe hacer: agachar y esconder la cabeza en el hoyo de su privacidad.
Desde que circularon la primeras noticias de la detención del delincuente y se empezaron a ver helicópteros volando en Puerto Vallarta, mucha gente se asustó y pensó que algo iba a ocurrir.
Por unas horas algunos camiones dejaron de pasar. Varios negocios cerraron ante el temor de actos violentos, empleados salieron temprano. Había miedo.
¿Y el alcalde? Nada. Su conmunity manager, una mujer foránea de Sonora que administra su página, compartiendo publicidad de actos del Ayuntamiento. Luis Ernesto Munguía González simplemente jamás apareció, jamás salió a emitir un comunicado, ni a dar algún mensaje de paz y calma.
Unicamente, horas después el Gobierno Municipal de Puerto Vallarta sacó uno de sus acostumbrados «boletines pedorros» copiados y pegados.
Es así como Munguía del Partido Verde reafirma el honorable título de ser el presidente municipal más cobarde y miedoso que ha tenido en su historia Puerto Vallarta. ¿A este nivel tan bajo hemos llegado?
¡Vallarta no merece ser así de miserable!
#PrimeroVallarta TE INFORMA con la verdad.