El Ayuntamiento de Puerto Vallarta aprobó destinar 4 millones de pesos a la Dirección de Turismo y Promoción Económica para organizar 11 supuestos eventos deportivos mediante una asociación civil prácticamente desconocida, el Consejo Mexicano de Turismo Deportivo A.C., en un proceso señalado por su opacidad, falta de rigor y ausencia total de sustento técnico.
La decisión, impulsada con insistencia por la Dirección de Turismo municipal, vuelve a evidenciar la falta de transparencia en el uso de los recursos destinados a “promoción turística”, sin contar con la información mínima para justificar el gasto público.
La propuesta asegura que los eventos generarán una derrama económica de 38 millones de pesos y que participarán 5 mil deportistas y 3 mil colaboradores locales, cifras que no coinciden con los estudios oficiales del Turismo en la ciudad y que fueron cuestionadas directamente por la regidora Melissa Madero durante la sesión de Cabildo.
Pese a ello, la Dirección de Turismo no presentó metodología, estudios comparativos, criterios de selección, experiencia previa del organismo beneficiado ni un desglose del uso del dinero. No hubo documentos que expliquen cómo se calculó la derrama prometida, ni evidencia de que la asociación civil cuente con operaciones probadas, ni una evaluación básica de impacto económico. Aun así, la dependencia exigió la aprobación inmediata del convenio, sin permitir un análisis técnico real ni responder a las dudas planteadas.
Otros regidores también solicitaron que se entreguen resultados concretos una vez concluidos los eventos, recordando que toda inversión pública debe estar sujeta a rendición de cuentas. Sin embargo, la estructura del convenio carece de mecanismos de supervisión, controles financieros e indicadores claros de éxito.
Lo más grave es que, ante la falta de información, el Cabildo terminó avalando una propuesta que compromete recursos municipales sin garantía alguna de transparencia ni eficacia. Los regidores Christian Bravo, Karla Rodríguez, Luis Escoto y Melissa Madero se abstuvieron de votar, al considerar que el proyecto carece de datos mínimos y que no existe forma de evaluar su impacto real en la economía local.
Durante la sesión, José Luis Sosa Limón, presidente del Consejo Mexicano de Turismo Deportivo, intentó explicar los alcances del proyecto, pero su exposición carecía por completo de los datos e información solicitada por los ediles. No logró definir con claridad la experiencia de su organización ni los criterios con los que se calcularon las cifras millonarias que la Dirección de Turismo presentó como promesa de derrama económica. Su presentación, lejos de generar confianza, evidenció improvisación y desconocimiento.
El caso exhibe problemas estructurales que ya se vuelven recurrentes: dependencias que solicitan recursos sin estudios técnicos; un Cabildo presionado para aprobar proyectos incompletos; cifras infladas usadas como argumentos sin evidencia documental; asociaciones civiles seleccionadas sin criterios transparentes; y la ausencia absoluta de auditorías, tanto previas como posteriores.
Mientras el discurso gubernamental insiste en que Puerto Vallarta se consolidará como un referente nacional en turismo deportivo, la realidad muestra una Dirección de Turismo sin rumbo, sin metodología, sin estudios y sin capacidad de justificar el uso de recursos públicos.
La ciudad merece algo más que promesas infladas; merece claridad, transparencia, resultados y dejar de invertir en proyectos improvisados o con manejo cuestionable de los recursos públicos.