La cuenta regresiva ha comenzado para una de las épocas naturales más espectaculares de la Bahía de Banderas, pues la temporada oficial de avistamiento de la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) dará inicio el próximo 8 de diciembre.
Aunque los primeros ejemplares ya han sido avistados en las cálidas aguas, la fecha marca el periodo en que los operadores turísticos pueden comenzar formalmente las excursiones para presenciar a estos gigantes migratorios que arriban desde el Pacífico Norte para su ciclo de reproducción.
Este fenómeno natural, que se extiende hasta finales de marzo, convierte a la región en un santuario marino de clase mundial. Para garantizar que esta actividad se desarrolle de manera sostenible y sin poner en riesgo a las ballenas y sus crías, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ha establecido estrictas normas de observación que rigen a todos los prestadores de servicios turísticos.
Estas regulaciones son de cumplimiento obligatorio y buscan asegurar una distancia mínima de acercamiento, regular la velocidad de las embarcaciones, establecer el número máximo de botes permitidos cerca de un grupo de ballenas a la vez, y limitar el tiempo de permanencia en la zona de avistamiento.
Solo las embarcaciones que poseen un permiso oficial emitido por la autoridad federal están autorizadas a ofrecer estos tours, siendo ilegal cualquier operación que no cuente con esta certificación. Estas deben estar, máximo 4 alrededor de cada grupo de ballenas a una distancia mínima de 80 metros. El cumplimiento de estas normas es esencial no solo para la conservación de la especie, sino para mantener la Bahía de Banderas como un destino privilegiado para el ecoturismo responsable.
Los visitantes que se sumergen en esta experiencia tienen la oportunidad de presenciar los comportamientos más impresionantes de la ballena jorobada, como los saltos completos fuera del agua, conocidos como breaching, el poderoso aleteo con sus largas aletas pectorales y los colectazos sobre la superficie.
La migración y la presencia de estos animales son un indicador de la salud ambiental de la Bahía y representan una fuente invaluable de turismo y educación ecológica para la región. Por ello, las autoridades y organizaciones ecologistas hacen un llamado a la comunidad y a los turistas a contratar únicamente operadores certificados y a reportar cualquier práctica que contravenga las normas de protección ambiental.