La secretaria de Turismo de Jalisco, Michelle Friedman Hirsch, ha generado controversia al dar a conocer cifras que, según ella, desmienten la percepción de una mala temporada turística en Puerto Vallarta. La funcionaria estatal declaró que durante el período vacacional de verano, la ocupación hotelera en el puerto creció un marginal 1% en comparación con el mismo período del año anterior, un resultado que considera positivo dada la complejidad del contexto internacional.
Esta afirmación contrasta fuertemente con las quejas y el sentimiento generalizado del sector privado, que ha calificado la temporada como «atípica» debido a la menor afluencia y derrama económica. El discurso de Friedman Hirsch minimiza las inquietudes del sector empresarial, que ha sido vocal sobre la situación. Organizaciones como la CANACO Servytur, COPARMEX y la CANIRAC han señalado una realidad económica diferente, en la que los ingresos y el número de visitantes no cumplen con las expectativas.
La secretaria, sin embargo, se aferra a los indicadores oficiales para sostener su argumento de que no ha habido una caída, sino un crecimiento, aunque sea mínimo. Esta disparidad de opiniones entre el gobierno y los empresarios locales ha sido un tema recurrente y refleja una posible desconexión en la percepción de la salud económica del destino.
La secretaria de Turismo insistió en que «no es cierto que hemos caído ni en derrama económica ni en afluencia», argumentando que el 1% de crecimiento es una victoria en un entorno de contracción para muchos otros destinos. Sin embargo, esta visión ignora un factor clave: la derrama económica. Mientras la ocupación puede mantenerse estable, la realidad de los negocios locales sugiere que los turistas están gastando menos, lo que afecta directamente a restaurantes, comercios y servicios. Esta discrepancia es la raíz de la inconformidad del sector empresarial, que ve cómo sus ingresos se resienten a pesar de que los hoteles no reporten una caída en su ocupación.
La situación ha llevado a que los líderes empresariales tomen la iniciativa para enfrentar lo que consideran una crisis. Han presentado un plan de acción conjunto para «rescatar el turismo» en Puerto Vallarta, buscando reactivar la economía local a través de iniciativas estratégicas. Este esfuerzo por parte del sector privado subraya que, para ellos, la situación es grave y requiere una intervención urgente, algo que contrasta con el optimismo cauteloso expresado por el gobierno estatal.
La urgencia de los empresarios de actuar choca con la postura de la secretaria, quien proyecta un buen cierre de año basándose en el incremento de vuelos hacia el puerto en el último bimestre, pero no reconoce la necesidad de un plan de contingencia inmediato.
En este contexto, la nota se convierte en un reflejo de dos narrativas distintas sobre el estado del turismo en Puerto Vallarta. Por un lado, la versión oficial, basada en cifras que muestran un crecimiento modesto pero constante. Por otro, la realidad del sector empresarial, que siente una baja real en la derrama económica y la afluencia de visitantes.
Mientras las autoridades se mantienen en su posición de que el destino está en buena salud, los empresarios se preparan para enfrentar lo que consideran un verano «atípico» y un desafío para la industria turística del puerto. La pregunta sigue en el aire: ¿qué versión es la que realmente representa la realidad que vive el sector turístico de Puerto Vallarta?