Es verdaderamente vergonzoso lo que acaba de ocurrir en Puerto Vallarta, y no nos referimos tanto a los saqueos de tiendas.
Hablamos de la totalmente tardía aparición del alcalde Luis Ernesto Munguía González en la escena pública, 27 HORAS DESPUÉS de que empezara la crisis de seguridad.
Lo hizo, para hacerse un video y tomarse fotos en tres puntos de la franja principal de la ciudad donde los bomberos retiraban algunas carrocerías incendiadas.
Cabe señalar que en las zonas altas y alejadas de Puerto Vallarta, las carrocerías continúan tiradas y bloquean varias las vialidades. Ahí no he llegado la ayuda para la foto.
El presidente se apareció como un fantasma cuando ya todo había pasado, luego de horas y horas de incertidumbre donde no pudo ofrecer un mensaje de ánimo y claridad a las familias vallartenses.
Cada vez queda más claro que para el alcalde solamente importa la fotografía oficial y continuar simulando que trabaja, pero prefiere hacer que las cosas sigan su curso por defecto.
Lo que vimos fue triste, un presidente al que no le importa la ciudad que gobierna y la deja a su suerte, con sus instituciones sin órdenes para ayudar y la gente buscando quien pueda ampararlos.
Eso, es peor que un mal alcalde. Se convierte en un «DESalcalde», alguien que no ejerce su función y ve en la Presidencia Municipal una caja de dinero personal y no una forma para trascender aportando a la comunidad donde vivió.