La muerte de una turista canadiense tras el impacto de una embarcación turística contra una ballena frente a Playa de Los Muertos ha reavivado el debate sobre las condiciones de navegación en zonas de avistamiento dentro de la bahía de Puerto Vallarta. Especialistas en vida marina advierten que el incremento de recorridos sin apego estricto a los protocolos representa un riesgo tanto para los visitantes como para las propias especies.
De acuerdo con biólogos agrupados en la organización Nado por las Ballenas A.C., varias embarcaciones están operando a velocidades superiores a las permitidas en áreas donde se registra presencia frecuente de cetáceos, además de omitir la figura obligatoria del observador a bordo, cuya función es vigilar la superficie y anticipar la posible emergencia de ejemplares. La normativa vigente establece que en zonas de avistamiento la navegación debe realizarse a una velocidad máxima de siete kilómetros por hora, equivalentes a cuatro nudos, precisamente para reducir la probabilidad de colisiones.
El accidente ocurrido el pasado 5 de diciembre dejó como saldo el fallecimiento de una visitante de origen canadiense que participaba en un tour marítimo. Según los reportes, la lancha en la que viajaba circulaba a velocidad considerable cuando una ballena emergió de forma repentina; el impacto provocó que la pasajera se golpeara con el borde de la embarcación, sufriendo una lesión craneal fatal. El hecho se registró frente a Playa de Los Muertos, una de las zonas con mayor actividad turística en temporada alta.
Los especialistas subrayan que estos mamíferos marinos pueden alcanzar hasta 20 toneladas de peso, por lo que una colisión en condiciones de alta velocidad implica fuerzas de impacto comparables a un choque vehicular de grandes dimensiones. En estos escenarios, las afectaciones recaen principalmente en las personas a bordo y en las propias embarcaciones, aunque también se documentan lesiones severas en los ejemplares impactados.
En un video difundido recientemente por la asociación civil, se observa otro incidente en el que una lancha pasó prácticamente sobre el lomo de una ballena que emergió sin previo aviso. Aunque en ese caso no se reportaron personas lesionadas, los biólogos señalaron que no hubo margen de reacción, lo que evidencia la importancia de mantener velocidades reducidas y vigilancia permanente.
La comunidad científica insiste en que la presencia de ballenas no constituye un “riesgo nuevo”, sino un fenómeno natural propio de la temporada migratoria. El factor determinante, apuntan, es el comportamiento de las embarcaciones. Por ello, reiteraron el llamado a capitanes y prestadores de servicios turísticos para que respeten los límites de velocidad y garanticen la operación responsable en áreas de avistamiento, a fin de evitar nuevos incidentes y preservar la seguridad en la bahía.
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