TREMENDO RIDÍCULO hizo el ciudadano Vincent O’Halloran, gerente número 77 del Ayuntamiento de quién sabe que cargo que le inventaron, al acudir a «calmar» la protesta en Mismaloya ante el cierre de la carretera.
Primeramente, se esperó al plazo límite para llegar, cuando desde las 9 de la mañana los manifiestantes comenzaron a ponerse, y comunicaron puntualmente que dejarían pasar a los coches dando hasta la 1 de la tarde para que alguien los atendiera.
Y nada, dieron las 1:30 y este hombre apenas iba llegando, para «dialogar», pero, ¿que creen? Entre tanta burocracia, el señor no traía ni lápiz, ni papel, ni pluma, ni nada para dar seguimiento a lo que los manifestantes querían: un acuerdo firmado.
El gerente número 77 del Ayuntamiento nomás hizo perder el tiempo a los manifiestantes que extendieron por dos horas más el bloqueo, afectando la economía y rutina de la región.
Hasta que llegó una regidora y trajo el papel, computadora y pluma que se necesitaban.
Entonces, se hizo un pliego petitorio, ahora sí, con un diálogo con los presentes, el cuál procedieron a firmar todos y se quitó el bloqueo, ya casi a las 4:00 de la tarde.
Y como diría Juan Gabriel: ¿pero qué necesidad? Todo pudo haberse evitando, si en la coordinación de los 150 gerentes, alguien hubiera hecho su trabajo para que los vecinos de Mismaloya fueran debidamente atendidos desde un principio.
En fin, bien dicen que cuánto más zacate tiene el terreno, más chapulines saltan cuando cortas la hierba. Y quizás por eso se esperaron, a qué creciera como pasto el problema, para que el gerente 77 saliera como héroe, lo que no saben es que quedó como un grandísimo payaso que solo hizo quedar mal al alcalde.
Y es que, si vas a trabajar a una escena de diálogo sin tener donde anotar ¿que se puede esperar de tu «capacidad de negociación? ¡Ya ni la muelan!
¡Ah sí! Y de un tal «Ornelas» que de Ecología que llevó como acompañante, no solo no traía tampoco nada en que anotar, sino que parecía mudo, porque no habló para nada, solo fue a pasearse.