Puebla ha logrado una hazaña histórica al destronar oficialmente a Puerto Vallarta con la elaboración de la Rosca de Reyes más grande de México, alcanzando una longitud sin precedentes de 6 kilómetros.
Este logro supera significativamente la marca establecida en enero del año pasado en el Malecón de Puerto Vallarta, donde la «Mega Rosca» registró una extensión de poco más de un kilómetro, mencionándose hasta 1.70 km en algunos reportes oficiales. Con esta nueva marca, la capital poblana se posiciona como el referente nacional de esta tradición, dejando atrás los registros previos de Jalisco que congregaron a miles de personas en su momento.
Aún persiste en la memoria colectiva la sorpresa de enero de 2025, cuando locales y turistas vieron el Malecón de Puerto Vallarta transformado por una hilera ininterrumpida de pan que recorría desde el Hotel Rosita hasta Los Arcos. Aquella montura de 1.6 kilómetros sobre la emblemática estructura frente al mar se consideró una proeza logística y visual que generó una enorme controversia por su elevado costo de más de un millón de pesos.
Sin embargo, la magnitud de la propuesta actual en Puebla es tal que la rosca está conformada por 20 mil piezas individuales de 30 centímetros cada una, las cuales, al unirse, permiten repartir hasta 60 mil porciones entre los asistentes.
Para dar validez oficial a este esfuerzo poblano, la elaboración se realizó bajo los estrictos lineamientos del Récord Guinness, cumpliendo con un proceso de producción continuo y sin pausas desde la madrugada del 1 de enero.
Este rigor técnico asegura que el récord tenga validez internacional al garantizar que se trate de una sola unidad ininterrumpida de 6 kilómetros de largo. El despliegue logístico abarca puntos neurálgicos de la ciudad como el Paseo de la Reforma, el Palacio Municipal y el Bulevar 5 de Mayo, donde se estima que la estructura quede totalmente montada alrededor de las 15:00 horas.
Detrás de este nuevo récord se encuentra el arduo trabajo de un gremio de panaderos que ha laborado en jornadas ininterrumpidas de 24 horas, motivados por el entusiasmo de superar el estándar de calidad y tamaño previo. En el interior de la masa se han incluido 20 mil muñequitos, una cifra proporcional a las dimensiones del evento, garantizando que miles de comensales mantendrán viva la tradición de invitar los tamales en las próximas semanas.
La partida oficial, un acto cargado de simbolismo y comunidad, fue encabezada por el alcalde José Chedraui a partir de las 17:00 horas, invitando a la ciudadanía a ser parte del momento en que Puebla borra la marca vallartense del mapa.
Finalmente, este evento marca un contraste definitivo con la edición del año pasado en el Malecón, la cual, aunque asombró por su extensión frente al Pacífico, palidece ante la escala masiva que presenta Puebla este año. Mientras que en Puerto Vallarta el evento fue promocionado como uno de los más grandes del país, la inversión y el esfuerzo técnico poblano han elevado la vara a una distancia de 6 kilómetros que parece inalcanzable en el corto plazo. Con la certificación Guinness en camino, el estado reafirma su capacidad para organizar eventos de talla internacional que celebran la riqueza de la gastronomía mexicana y superan los hitos del pasado reciente.