Más de 48 horas después del ataque registrado contra una inocente estudiante en Ixtapa, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta finalmente decidió que era hora de ponerse a trabajar y revisar el Facebook para averiguar que había pasado en la ciudad, para percatarse con la amarga sorpresa de que el municipio está sumido en el terror.
Por desgracia, las acciones consecuentes, como era de esperarse, fueron solo palabras genéricas y un posteo, con la fabricación del poderosísimo boletín disfrazado de «posicionamiento institucional», frente a una crisis de violencia que ya es histórica y rebasa todos los límites conocidos para Vallarta.
Sin embargo, la mu3rt3 de 3 mujeres y el ataque con 4rm@ blanca contra una estudiante, no ameritaron las palabras del inmaculado presidente municipal Luis Ernesto Munguía, cuyo silencio en redes sociales y en persona respecto a los temas que más le duelen a la ciudad parece ser un voto religioso.
Y es que mejor fue la página secundaria de la titular del Instituto Municipal de la Mujer, la que informó sobre una «reunión de coordinación con Seguridad Pública, Prevención del Delito, Participación Ciudadana, Calidad de Vida y otras áreas municipales».
El pronunciamiento llega en un contexto delicado: en los últimos días Puerto Vallarta ha sido sacudido por hechos de violencia, ataques contra mujeres y hallazgos de cuerpos que han encendido las alertas ciudadanas. Sin embargo, la respuesta pública del Gobierno Municipal no ha estado encabezada por el alcalde, lo que alimenta la percepción de desinterés político ante una problemática que ya rebasó el terreno administrativo y exige conducción pública, presencia territorial y un mensaje claro de autoridad.
De acuerdo con la directora del Instituto Municipal de la Mujer, Elena Argentina Huitzilihuitl Martínez Caro, la dichosa reunión «buscó fortalecer estrategias de atención, prevención y proximidad social, además de capacitar a coordinadoras y coordinadores de colonia en temas de violencia contra las mujeres, seguridad ciudadana y prevención del delito», lo qué sea que eso signifique.
El problema es que, hasta ahora, las acciones anunciadas parecen más una reacción discursiva que una política sostenida de seguridad. No se informó de operativos permanentes en colonias, resultados concretos frente a los últimos hechos, detenciones relacionadas ni una ruta pública de seguimiento para contener la violencia. La autoridad municipal habla de coordinación, pero la ciudadanía no ve todavía constancia, presencia ni capacidad de respuesta proporcional a la gravedad de lo que ocurre.
En términos políticos, el Ayuntamiento intenta mostrar movimiento institucional en un momento de presión pública, pero lo hace sin asumir plenamente el costo del problema. Que el mensaje salga desde una dependencia sectorial y no desde la cabeza del Gobierno Municipal debilita el peso del pronunciamiento, sobre todo cuando la crisis de seguridad y violencia contra mujeres reclama una postura de primer nivel, no solo reuniones, capacitaciones y fotografías de trabajo.
El comisario Horacio Eduardo Llanas Cuevas reconoció la importancia de involucrar a coordinadores de colonia por su cercanía con la ciudadanía, bajo el argumento de que pueden ayudar a acercar información y acciones preventivas de manera más efectiva. No obstante, esa lógica también traslada parte de la carga preventiva a liderazgos vecinales, mientras la exigencia central sigue siendo que el gobierno municipal garantice seguridad, vigilancia y reacción inmediata en las zonas donde se acumulan reportes de violencia.
La reunión pudo o no haber sido útil como primer paso administrativo, pero queda corta frente al tamaño de la crisis. Puerto Vallarta no necesita únicamente mesas de trabajo después de los hechos; necesita una estrategia visible, permanente y medible, encabezada por el alcalde y respaldada por todas las áreas de seguridad. De lo contrario, el pronunciamiento corre el riesgo de quedar como una salida política para contener críticas, mientras en las colonias persiste la sensación de abandono, miedo e incertidumbre.
Los boletines de prensa no son ya ni un curita para una herida equivalente a una amputación. En este caso, al Ayuntamiento no parece subirle la sangre a la cabeza, mientras agoniza en una ciudad rebasada por todos sus problemas.
#PrimeroVallarta TE INFORMA incomodando al poder.