Hermano del alcalde Munguía, señalado por «jinetear» y «desviar» el dinero que era para los deportistas
Lo que comenzó como una rueda de prensa ordinaria en la sala del Ayuntamiento terminó convertido en un reclamo frontal contra el manejo del deporte municipal. Padres de familia de 47 niñas que entrenan gimnasia artística en las instalaciones del COMUDE de Puerto Vallarta, tomaron la Sala de Prensa del Ayuntamiento e irrumpieron para denunciar públicamente la falta de pagos a entrenadores, la precariedad de las instalaciones y la ausencia total de apoyos económicos para las menores que están a días de competir en un selectivo nacional.
La escena fue contundente: madres visiblemente afectadas, denunciando que sus niñas están llorando en sus escuelas tras enterarse de la renuncia de sus entrenadores. Evidenciaron con documentos en mano que el COMUDE ha evitado siquiera darles respuesta.
Denunciaron que los profesores de gimnasia habían trabajado sin seguro, con pagos de apenas 108 pesos por hora y que en diciembre no recibieron su salario completo, pese a que las mensualidades sí fueron cobradas por el Ayuntamiento a los padres para el uso de sus instalaciones. El resultado: ambos entrenadores aceptaron ofertas en el extranjero ante la falta de condiciones dignas en Puerto Vallarta.
Las cifras exhiben el contraste entre talento y abandono. Con instalaciones descritas como “muy, muy malas”, sin magnesia para entrenar, con barras cuarteadas que pueden provocar lesiones y material adquirido por los propios padres, las niñas lograron recientemente 58 medallas en una copa internacional en Nuevo Vallarta, y en el grupo cuentan con campeonas nacionales de alto rendimiento y una seleccionada. “Están naciendo flores sobre las piedras”, dijo uno de los padres, para describir el esfuerzo que hoy pende de un hilo.
Pero el reclamo va más allá de la omisión administrativa. Padres señalan directamente que bajo la administración actual del COMUDE título «solo en papel» por William Arredondo, se cambiaron esquemas de pago, se incumplieron compromisos económicos —como un adeudo de 25 mil pesos por material deportivo— y se dejó en el abandono un programa que genera medallas y prestigio para Vallarta.
En ese contexto, crece la molestia por la presunta intromisión política en Comude y el manejo discrecional de recursos que se sabe hace el hermano del alcalde Luis Ernesto Munguía, Miyagui Munguía, quien se sospecha desvía el dinero y usa el recurso como caja chica, provocando que hoy haga falta lo esencial: pagar a un entrenador capacitado y cubrir inscripciones que vencen en tres días.
La crítica apunta al presidente municipal por permitir —o encabezar— una gestión que, según los padres, ha debilitado el deporte de alto rendimiento mientras se presume solo en los discursos con apoyo institucional. La comparación con administraciones anteriores fue inevitable: aunque imperfectas, al menos cubrían viáticos, facilitaban transporte y no faltaba lo básico para entrenar.
Hoy la situación es más grave: sin maestro no pueden competir; sin competir, se frena el desarrollo deportivo; y sin apoyo, el mensaje para las niñas es que el esfuerzo no importa. La preocupación de los padres es que, como ocurrió con la alberca municipal de La Bobadilla, la salida fácil sea desaparecer el programa de gimnasia artística y nunca se arregle nada.
En medio de la indignación, la exigencia es clara: un entrenador calificado de inmediato, condiciones seguras para entrenar y transparencia en el manejo de los recursos de COMUDE. Porque mientras el dinero parece extraviarse en la burocracia municipal, las niñas que han puesto en alto el nombre de Vallarta enfrentan el riesgo de quedarse fuera del selectivo nacional por falta de apoyo. Y eso, más que un problema administrativo, es un fracaso político.
No es justo que por las ambiciones del hermano del presidente municipal unas niñas que lo han dado todo se queden sin competir.
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