El Ayuntamiento de Puerto Vallarta ha dejado a su suerte y en el olvido a la Laguna del Coapinole, que en su momento fue protagonista (en las palabras) de uno de sus proyectos de restauración y rescate de áreas verdes, pero nunca se llevó a la práctica.
Sin embargo, en la famosa reingeniería que hizo el Gobierno Municipal dónde se crearon muchos puestos y dependencias nuevas, se estableció algo llamado «Guardia Ambiental», la cual posee director y nómina, gasto del erario.
Más dicha instancia no ejercer funciones perceptibles en la práctica. El ejemplo más claro es la propia Laguna del Coapinole: hace un un mes se le colocó una lona que decía «Guardian ambiental las 24 horas», provocando curiosidad entre los vecinos.
Sin embargo, la farsa no tardó en descubrirse, ya que era solo un eso, una lona, pues nunca se instaló a ningún guardia ni hubo mecanismo de protección ambiental alguno, en este vaso lacustre aislado dónde habitan tortugas y reptiles, los cuales muchas veces sufren a manos del vandalismo.
Así, al desenmascarar los vecinos la farsa de la lona, el Ayuntamiento optó por retirarla para ya no estar mintiendo a cielo abierto, corroborando que el proyecto en el lugar simplemente fue un arranque de entusiasmo materializado solo en el discurso, pero sin la más mínima intención de llevar a cabo algún proyecto real.
Tristemente este es el escenario de muchos otros lugares y áreas de Puerto Vallarta, dónde el Gobierno Municipal del Partido Verde ofrece y promete soluciones de primer nivel, pero jamás empiezan a trabajar y el asunto no llega más allá de las lonas, actos simulados y boletines de prensa.