El Gobierno Municipal de Puerto Vallarta, fue advertido por la Secretaría de Salud federal hace un mes sobre los altos niveles de contaminación fecal dentro de las aguas del mar en la playa de Mismaloya.
La playa tuvo en su última medición 482 esterococos (bacterias fecales) por cada 100 mililitros, cuando el límite permitido es de 200. Sin embargo, lejos de investigar las causas y tratar de solucionarlo, el Ayuntamiento dejó que la noticia se añejara y mostró nulo interés por la salud de turistas y locales, que hasta hoy siguen nadando en el lugar sin ninguna advertencia.
No solo eso, sino que la Secretaria de Salud pero de Jalisco, ofreció ayuda con avanzados estudios de laboratorio y muestreo especializado al Gobierno Municipal para poder llegar a una solución, esto porque la administración estatal está construyendo un muelle en esa playa.
Pero a Ecología municipal ni siquiera le interesó atender a esta solicitud de colaboración, y es fecha al día de hoy, que no se hace nada ni se sabe si el agua sigue o no llena de… POPÓ
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De ese tamaño es la indiferencia del Ayuntamiento, de sus directores y sus mil gerentes: no importa que el turismo o el ciudadano se enfermen, aquí lo único que importa es cobrar impuestos (incluído el de hospedaje).
Irónicamente, hace 24 horas, uno de los multiples “gerentes” Vincent O’Halloran (encargado de ciudad sustentable), fue enviado a disolver una manifestación que luchaba por evitar que se privatice la playa, y dijo que el Gobierno está a favor de conservar Mismaloya.