El aire en Puerto Vallarta hoy no solo huele a salitre y ceviche, sino a una euforia colectiva que se siente en cada rincón. Estamos en el último suspiro del 2025 y la ciudad no solo está llena; está vibrando. Desde la terminal aérea hasta las profundidades de la Zona Romántica, el destino ha colgado el letrero virtual de “no hay lugar”, confirmando las proyecciones que colocan a este puerto como el líder indiscutible del turismo nacional en este cierre de año.
En el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, el flujo de pasajeros es una marea incesante. Las pantallas de llegadas no dan tregua: vuelos procedentes de Canadá, Estados Unidos y el interior del país aterrizan uno tras otro, contribuyendo a la cifra récord de más de 300 mil turistas que eligieron la bahía para despedir el año.
Las carreteras de acceso, particularmente la vía desde Guadalajara, presentan una carga vehicular que pone a prueba la paciencia, pero que se olvida apenas aparece en el horizonte el azul profundo del Pacífico.
La ocupación hotelera ha alcanzado el 95% en la última semana, con picos de lleno total para este fin de semana de Año Nuevo. Casi no hay una sola de las 25 mil habitaciones formales que no tenga dueño, y las plataformas de renta vacacional operan al límite de su capacidad. Esta afluencia masiva se traduce en una derrama económica que las autoridades estiman superior a los 2,175 millones de pesos para este periodo decembrino, un crecimiento sólido que refleja la recuperación y el vigor del sector.
En el Malecón, el corazón de la fiesta, el caminar es pausado, casi hombro con hombro. Miles de personas recorren la icónica pasarela de piedra, donde los artistas urbanos, las esculturas de bronce y el Faro se pierden entre una multitud que se prepara para la celebración masiva de esta noche. El ambiente es eléctrico: grupos de familias mexicanas mezclados con «snowbirds» canadienses y jóvenes de todo el mundo que esperan el espectáculo de pirotecnia y música que iluminará toda la bahía al sonar las doce campanadas.
La actividad náutica no se queda atrás. La terminal de barcos y el muelle de Los Muertos son un hervidero de actividad. Las embarcaciones de recreo entran y salen constantemente, llevando a cientos de visitantes a playas como Mismaloya —donde ya se divisa la maquinaria del nuevo proyecto de muelle—, Yelapa o Quimixto.
La «Escalera Náutica» no es solo un plan de infraestructura, hoy es una realidad viva que mueve a miles por el agua.
Puerto Vallarta despide el 2025 superando incluso a destinos tradicionales como Cancún o Los Cabos en ritmo de crecimiento.
Con la Plaza de Armas decorada hasta el último detalle y el sonido del mariachi fusionándose con los beats de la Zona Romántica, la ciudad se prepara para una noche de fin de año que promete ser legendaria. Aquí, donde la montaña abraza al mar, el 2026 no solo llega cronológicamente; llega bajo un cielo iluminado y con la promesa de que Vallarta sigue siendo el puerto más hospitalario y vivo de México.