En la esfera pública, los tiempos de la justicia rara vez están divorciados de los ritmos del poder. La reciente comparecencia de Mirtha Villalvazo ante los tribunales de Nayarit ha sido interpretada por diversos sectores no como el fin de una carrera, sino como el regreso calculado de la denominada «Mujer Valiente» a un escenario que el oficialismo estatal, encabezado por el Gobernador, parecía haber diseñado exclusivamente para la consolidación de Héctor Santana.
Y es que el pasado miércoles 3 de diciembre marcó el punto de inflexión. Si bien el juez de control dictó la vinculación a proceso de la exalcaldesa, las condiciones impuestas han generado suspicacia y lectura política. A pesar de que la Fiscalía imputa delitos graves —que van desde el enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias hasta un presunto desfalco de 90 millones de pesos y la posesión irregular de un departamento en «El Tizate Residences» valuado en 26 millones—, la medida cautelar fijada fue sorpresivamente leve.
Villalvazo enfrentará su proceso en libertad, con una garantía económica de apenas 40 mil pesos y la obligación de firmar quincenalmente, además de la restricción de salir del país. Para sus simpatizantes, esto es una victoria táctica; para sus detractores, una señal de que el caso podría ser más largo y complejo de lo anticipado.
El regreso de Villalvazo sacude la narrativa de «borrón y cuenta nueva» que se intentaba instaurar en el municipio. Su presencia física y la posibilidad de operar políticamente durante los tres meses de investigación complementaria fijados por el juez envían un mensaje cifrado: la competencia interna no ha terminado.
Mientras las acusaciones sobre permisos irregulares de fraccionamientos y maquinaria fantasma siguen su curso legal, en el terreno político se libra otra batalla.
La reaparición de la ex presidenta municipal se perfila como un contrapeso incómodo frente a la hegemonía que busca establecer el grupo político de Héctor Santana con el respaldo del ejecutivo estatal.
En Bahía de Banderas, donde no existe el olvido, el proceso legal de Mirtha Villalvazo promete convertirse en el termómetro político de los próximos meses. La moneda sigue en el aire. Resta esperar 3 meses para ver cuál será el destino de la ex edil y ex candidata de Morena a la alcaldía.