Ixtapa, la delegación de Puerto Vallarta, anocheció este martes con una noticia que desgarra la aparente calma: un reo ha logrado escapar del Centro Integral de Justicia Regional en Jalisco (CEIMJURE), el penal, y su nombre, César «N», de 36 años, es ahora sinónimo de alerta para toda la población.
No se trata de un incidente menor; es la confirmación de que la seguridad del imponente penal puede ser burlada, y que un hombre con un historial de delitos graves como narc0m3nud30 y robo calificado camina libremente por las mismas calles por donde transitan familias y niños. Ixtapa debe estar en guardia.
La crónica de la fuga se escribe en la oscuridad de las 3:00 a.m., un horario predilecto para los actos furtivos. Las cámaras de videovigilancia, que debían ser los ojos incorruptibles del penal, registraron cómo César «N» o Edgar Arturo «T» se deslizó entre «filtros de seguridad» con una pasmosa facilidad.
Los guardias de turno fueron burlados o incluso se sospecha, cómplices, por lo que la autoridad ministerial busca responder con celeridad, y ha activado un protocolo de vigilancia especial, que resuena con un eco preocupante en el ambiente.
La población de Ixtapa no solo enfrenta la posibilidad de un delincuente suelto, sino también la inquietud sobre la eficacia de sus instituciones de seguridad.
La respuesta oficial, en un intento por contener el daño, ha sido la detención de cuatro custodios. Nazario «N», Ernesto «N», Luis «N» y Omar «N», los nombres que ahora se vinculan con el escape de película, están a disposición de la Vicefiscalía Regional.
Sus roles –encargado de turno, responsable de dormitorio, encargado de rondín– no pudieron, o no quisieron, contener la evasión. La investigación desentrañará el nivel de su participación, la negligencia o la venalidad que permitió a César «N» o Edgar Arturo «T» regresar a las calles que antes conocía desde el otro lado de la ley. Los enormes muros fueron superados.
Mientras la maquinaria judicial procesa a los custodios, la verdadera urgencia se vive en el pulso de Ixtapa. César «N» está ahí afuera. La comunidad debe tomar medidas preventivas, estar atenta a rostros desconocidos o comportamientos inusuales. Incluso a avistarlo con el uniforme aún puesto. Se desconoce si está armado.
La descripción de un hombre de 36 años, con el uniforme gris de reo o cualquier otra vestimenta que haya logrado conseguir, debe ser grabada en la mente de cada ciudadano. La noche en que César «N» escapó del penal es la noche en que Ixtapa perdió parte de su tranquilidad. La vigilancia colectiva es ahora la primera línea de defensa. Se pide no bajar la guart.