La administración municipal de Luis Ernesto Munguía González vuelve a mostrar señales de fractura interna. Esta vez, la renuncia del arquitecto José Domingo Valdés Aguilar a la Dirección de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, apenas siete meses después de haber asumido el cargo, se suma a una cadena de salidas que reflejan un gobierno que parece ir perdiendo piezas clave en su estructura. Se trata del segundo titular en esa dependencia que abandona el puesto durante la actual gestión, lo que deja ver una preocupante inestabilidad en una de las áreas más sensibles para el desarrollo de la ciudad.
Aunque el ahora exfuncionario explicó en su comunicado que su salida responde a una “reflexión personal”, lo cierto es que dentro del propio Ayuntamiento se habla de un creciente desgaste entre directores y la oficina de presidencia. Versiones internas apuntan a inconformidades por la manera en que se toman decisiones desde el círculo cercano del alcalde, así como por presiones o limitaciones que varios directores habrían enfrentado para ejercer sus funciones con autonomía. En ese contexto, las renuncias o “renunciados” comienzan a acumularse y alimentan la percepción de que el Gobierno Municipal atraviesa un proceso de descomposición administrativa.
La salida de Valdés Aguilar no es menor. El área de Desarrollo Urbano es una de las dependencias estratégicas para una ciudad turística que crece aceleradamente como Puerto Vallarta. Planeación territorial, regulación de construcciones, ordenamiento del crecimiento urbano y manejo del suelo dependen directamente de esa oficina. Con cada cambio de titular se interrumpen procesos técnicos, se reinician agendas y se debilita la continuidad de proyectos que requieren seguimiento especializado y visión de largo plazo.
A esta situación se suma otro movimiento relevante: la salida de Carlos César Mejía Amezcua de la Dirección de Inspección y Reglamentos, así como la de Salvador Rizo de la subdirección de la misma área. Sus compañeros han denunciado que pasaron a recoger sus cosas de sus respectivas oficinas. Con ellos, según versiones internas, también se retira personal de confianza que formaba parte de la estructura operativa de la dependencia. La consecuencia inmediata es un debilitamiento de áreas clave para la supervisión del comercio y la aplicación de reglamentos municipales.
En medio de estas renuncias consecutivas, dentro del propio Ayuntamiento comienza a circular la versión de que los espacios vacantes serían ocupados por perfiles aún más cercanos al presidente municipal. De confirmarse, ello reforzaría la percepción de que el Gobierno Municipal del Verde apuesta por concentrar decisiones en un círculo reducido de confianza, mientras crecen los cuestionamientos sobre la transparencia y los manejos internos de la administración. En lugar de consolidarse, el gabinete de Munguía parece reacomodarse constantemente, dejando la impresión de un gobierno que todavía no logra encontrar estabilidad ni rumbo claro.
Otra persona cuya salida ya resuena en pasillos, es la de la coordinadora de jueces, Rosalba Rafaela, quien también preparó ya sus cosas para dejar de despachar. Recordemos que apenas comenzó el año, abandonó el barco Raúl Rodrigo Pérez, quien se desempeñaba como tesorero y brazo negociador político así como estratega de comunicación. Su renuncia, fue vista como una fractura sin retorno y un duro golpe interno para el alcalde.
¿Qué le saben sus propios funcionarios y que tanto se los hostiga para que abandonen una administración apenas a año y medio de empezar?
El «TUKIBARCO», parece estar condenado a hundirse de forma tan rápida como el Marigalante.
#PrimeroVallarta, la verdad INCÓMODA.