La Policía Municipal de Puerto Vallarta pasa por un momento de crisis de alto impacto. El día de hoy, la corporación entera fue intervenida por el Gobierno de Jalisco, con un «operativo sorpresa» dónde la Comisaría fue cateada y «sellada» bajo motivos oficialmente secretos.
Esto no es una exageración, esto no es amarillismo. En estos momentos, la sede de la Seguridad Pública municipal de Vallarta está rodeada por policías estatales y de la Fiscalía General de Jalisco, que ejecutan un operativo de investigación especial y resguardan las instalaciones: nadie entra y nadie sale sin permiso estatal, los agentes armados del estado resguardan los muros del edificio.
La Policía Municipal de Puerto Vallarta se encuentra paralizada y con el mando en el limbo, existen muchas especulaciones al respecto de lo ocurrido. Unas versiones señalan que una cuadrilla del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses acompañó el cateo, otros afirman haber visto a unos agentes del área de Personas Desaparecidas entrar a la Comisaría.
Pero no hay versiones oficiales. Comunicación Social del Ayuntamiento, simplemente guarda silencio y finge que no existe (como de costumbre). Mientras tanto, los policías no pueden entrar a checar y firmar ni a iniciar o concluir turnos. La ciudad se paraliza y no hay operatividad en la corporación.
Cabe mencionar que tan solo un día antes, le «explotó otra bomba» a la Policía Municipal, cuando el presidente de la asociación de defensores de policías municipales en Jalisco (asociación más conocida como Profesionales en Proximidad Social Jalisco A.C.), Gabriel Lomelí, hizo un vídeo donde asegura que recibió múltiples testimonios desde Puerto Vallarta dónde los cadetes y elementos nuevos denunciaban falta de sueldos, maltratos y escasez de uniformes, además de ser enviados a patrullar sin los permisos de usar el armamento.
Todo esto hunde aún más a la ciudad en su crisis de gobernabilidad, donde no está claro quienes mandan ni cómo un ciudadano debe ampararse.
Esta Policía Municipal colapsada quedó demostrada cuando a Clarissa Rodríguez la embistió un ‘suicida’ al volante, dejándola en coma. Ningún policía o tránsito hizo por indagar la escena y el responsable está sin rendir cuentas, porque nunca fue resguardado.
PUERTO VALLARTA ESTÁ SIN LEY Y NADIE HACE NADA. ![]()