Los propietarios de viviendas, terrenos y otros inmuebles en Puerto Vallarta podrían comenzar el próximo año con un nuevo golpe al bolsillo. En el proyecto presupuestal que será presentado por el gobierno municipal se contempla un incremento del 8% relacionado con el impuesto predial, una medida que inevitablemente generará cuestionamientos ante las deficiencias que persisten en servicios públicos básicos.
El aumento resulta especialmente polémico porque llega en una ciudad donde numerosas colonias continúan padeciendo problemas de abastecimiento de agua, calles deterioradas, baches, deficiencias en recolección de basura, alumbrado y mantenimiento urbano. Para muchos contribuyentes la pregunta será elemental: ¿por qué pagar considerablemente más si los servicios que reciben no mejoran en la misma proporción?
La administración encabezada por Luis Ernesto Munguía González deberá explicar con precisión qué pretende hacer con los recursos adicionales y, sobre todo, justificar por qué considera necesario trasladar un incremento de esta magnitud a los ciudadanos. Un ajuste del 8% se encuentra además por encima de la inflación general que México ha registrado recientemente, por lo que no puede presentarse simplemente como una actualización menor sin explicar su metodología y efectos reales sobre las cuentas prediales.
El asunto cobra todavía mayor relevancia ante los cuestionamientos que ha enfrentado el Ayuntamiento por su gasto y el tamaño de su estructura administrativa. Antes de exigir más dinero a propietarios y familias vallartenses, resulta razonable exigir que el gobierno demuestre austeridad, eficiencia en el gasto y resultados visibles. Incrementar los ingresos municipales mientras continúan las carencias puede ser legal si recibe las aprobaciones correspondientes, pero políticamente será difícil justificarlo ante quienes todos los días circulan por vialidades deterioradas o padecen servicios insuficientes.
El proyecto todavía deberá recorrer el procedimiento institucional correspondiente, por lo que el incremento no debe presentarse como definitivamente aprobado mientras eso no ocurra. Sin embargo, la sola propuesta abre una discusión necesaria: Puerto Vallarta requiere recursos para funcionar, pero también necesita demostrar que cada peso recaudado se transforma en mejores servicios. Cobrar 8% más sin garantizar agua, calles dignas y servicios públicos eficientes sería, para miles de contribuyentes, un aumento difícil de defender.
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