El Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta colocó la ausencia de sargazo como una de las principales ventajas que estarían impulsando la llegada de más visitantes nacionales al destino, particularmente de mercados que anteriormente preferían vacacionar en el Caribe mexicano.
Luis Villaseñor, director del organismo, aseguró que desde el inicio de 2026 se ha detectado un incremento de viajeros mexicanos interesados en Puerto Vallarta, fenómeno que coincidió con una mayor presencia de esta alga en destinos como Cancún.
“Hemos visto un incremento de llegadas de mercados que eran más propensos a viajar al Caribe mexicano”, declaró el funcionario al hablar del comportamiento turístico registrado durante los últimos meses.
De acuerdo con Villaseñor, ciudades como Monterrey y Ciudad de México han comenzado a enviar más visitantes hacia las costas del Pacífico. Tan solo las operaciones procedentes de Monterrey habrían aumentado 6 por ciento durante junio, mientras las aerolíneas ampliaron frecuencias hacia Puerto Vallarta.
El crecimiento también se ha reflejado en la apertura de rutas nacionales desde Puebla, Aguascalientes y San Luis Potosí, además de una conexión internacional con Las Vegas. A estas operaciones se sumaron vuelos adicionales desde Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Toluca, El Bajío, Mexicali, Morelia y Querétaro.
Villaseñor sostuvo que la temporada de sargazo en el Caribe se ha adelantado y prolongado, provocando que algunas familias busquen destinos donde puedan disfrutar las playas con mayor certeza. La comparación favorece momentáneamente a Puerto Vallarta, cuyo litoral no enfrenta el mismo fenómeno en la magnitud observada en aquella región.
Sin embargo, resulta pobre y preocupante que el principal organismo encargado de promover el destino presente como gran virtud una problemática que ocurre en otra zona del país. Puerto Vallarta no debería depender de que Cancún tenga sargazo para resultar atractivo, sino competir mediante playas limpias, espacios públicos cuidados, seguridad, movilidad, servicios eficientes, reputación turística y nuevos productos para los visitantes.
La ausencia del alga representa una ventaja real, pero circunstancial. No sustituye la necesidad de atender problemas locales como la basura, los malos olores, las descargas contaminantes, el deterioro de infraestructura turística y las deficiencias urbanas que también influyen en la experiencia de quienes llegan a la ciudad.
El propio FIDETUR estimó que la ocupación hotelera alcanzó 51 por ciento durante junio y podría acercarse a 65 por ciento al cierre de julio y agosto. Son cifras positivas para una temporada moderada, aunque todavía muestran que el destino necesita una estrategia más sólida para elevar su competitividad.
Puerto Vallarta cuenta con elementos suficientes para promocionarse por méritos propios: su bahía, montañas, gastronomía, cultura, Malecón, pueblos costeros, oferta hotelera y conectividad aérea. El reto consiste en conservarlos, mejorarlos y ofrecer una ciudad limpia y funcional, no limitar la promoción a señalar que otros destinos enfrentan una crisis ambiental.
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