La estructura principal del puente Amado Nervo prácticamente ya cumplió su misión: unir físicamente las dos orillas del río Ameca entre Bahía de Banderas, Nayarit, y Puerto Vallarta, Jalisco. La plancha vehicular ya permite atravesar de un estado al otro y la infraestructura, subestructura y superestructura se reportan concluidas; los trabajos restantes se concentran en accesos, guarniciones, parapetos, superficie de rodamiento y detalles complementarios. Sin embargo, tener el puente construido no significa que pueda abrirse: las vialidades que deben recibir sus seis carriles todavía no están listas.
La obra federal representa una inversión estimada en 930 millones de pesos. Su estructura central mide aproximadamente 800 metros sobre el río Ameca, pero el proyecto completo supera los dos kilómetros al incluir alrededor de 1.22 kilómetros de accesos. Contará con tres carriles por sentido y fue proyectado para ahorrar hasta 25 minutos en los desplazamientos entre Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit, beneficiando a cerca de medio millón de habitantes.
Durante meses se manejó la posibilidad de abrirlo entre finales de junio y los primeros días de julio. Ese adelanto habría permitido que habitantes, trabajadores y visitantes aprovecharan el nuevo cruce durante el verano. Pero la fecha se esfumó y ahora el propio alcalde Luis Ernesto Munguía González habla de una entrega entre noviembre y diciembre, supuestamente acompañada por una visita presidencial.
El problema ya no parece estar únicamente sobre el río, sino en tierra firme. Del lado de Jalisco, la ampliación de avenida Federación que enlazará el puente con la carretera estatal 544, en Ixtapa, registra apenas alrededor de 70 por ciento de avance. La obra es ejecutada por el Gobierno de Jalisco y todavía debe completar pavimentos, conexiones y demás trabajos necesarios antes de recibir formalmente la circulación procedente del nuevo puente.
Mientras tanto, en Bahía de Banderas ya se desarrollan obras complementarias para ampliar a seis carriles el corredor de avenida Federación, además de incorporar ciclovía, alumbrado y otros componentes viales. Es decir, Nayarit no se ha limitado a esperar que terminen el puente: también comenzó a preparar la ruta que distribuirá los vehículos hacia San Vicente y el resto del municipio.
Así, una estructura federal que llegó a presentar un avance superior al 80 por ciento y que incluso se encaminaba a concluir antes del calendario original tendrá que permanecer cerrada durante varios meses. La oportunidad de ponerla en servicio este verano se perdió porque construir un puente sin concluir oportunamente sus conexiones equivale a tener una puerta nueva frente a un pasillo todavía bloqueado.
Pero el retraso de la conexión estatal no es el único problema. Cuando avenida Federación desemboque en la carretera 544, buena parte del flujo terminará concentrándose en Ixtapa y posteriormente buscará incorporarse hacia avenida México, Las Juntas, avenida Federación y otros corredores urbanos de Puerto Vallarta. Ahí puede aparecer el siguiente cuello de botella: seis carriles llegando desde el puente para encontrarse con vialidades municipales que no han sido ampliadas al mismo ritmo.
La administración de Luis Munguía lleva meses celebrando el puente como si el trabajo municipal estuviera resuelto, pero continúa pendiente una estrategia pública integral para ampliar avenida México y desarrollar la continuidad de avenida Federación dentro de Puerto Vallarta. El riesgo es inaugurar una obra metropolitana monumental y utilizar calles insuficientes como embudo para recibir miles de vehículos adicionales. Esas obras ni siquiera están etiquetadas aún para tener fecha de arranque y finalización.
El puente podría aliviar parte de la presión que actualmente soporta la carretera federal 200 y ofrecer una ruta alterna entre Jalisco y Nayarit. Sin embargo, también puede trasladar la congestión hacia Ixtapa si no existen distribuidores, semáforos adecuados, ampliaciones, retornos y conexiones urbanas capaces de dispersar el tránsito. La infraestructura no elimina automáticamente el tráfico: solamente lo redistribuye.
La responsabilidad está dividida. El Gobierno federal construye el puente; Jalisco desarrolla la conexión entre el río y la carretera 544; Nayarit amplía su corredor hacia San Vicente; y el Ayuntamiento de Puerto Vallarta debe preparar las vialidades interiores. Si uno de esos componentes queda rezagado, toda la obra pierde eficiencia.
Munguía no puede atribuirse políticamente los beneficios del puente mientras el municipio se limita a esperar las inversiones de la Federación y del estado. Su gobierno debe explicar cuándo comenzará la ampliación urbana necesaria, cuánto costará, qué tramos serán intervenidos y cómo evitará que Ixtapa reciba de golpe una carga vial para la cual todavía no está preparada.
El puente Amado Nervo ya une físicamente a Nayarit y Jalisco, pero aún no conecta correctamente sus sistemas viales. Por eso una obra que pudo aprovecharse durante el verano posiblemente tendrá que esperar hasta diciembre. Y cuando finalmente se corte el listón, quedará una pregunta más importante que la ceremonia: ¿está Puerto Vallarta preparado para recibir todo el tráfico que cruzará por él?
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