El Mundial terminó en México y también se desvaneció la promesa de una llegada extraordinaria de visitantes. Mientras durante meses se promocionó a Puerto Vallarta como “la playa del Mundial”, las cifras del aeropuerto muestran una realidad completamente distinta: junio cerró con una caída de 18.7 por ciento en el movimiento total de pasajeros.
De acuerdo con el reporte oficial del Grupo Aeroportuario del Pacífico, el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta movilizó 415 mil 400 pasajeros durante junio de 2026, frente a los 511 mil 100 registrados en el mismo mes de 2025. En términos absolutos, la terminal perdió cerca de 96 mil pasajeros en solamente un año.
El desplome fue todavía más grave en el mercado internacional, precisamente aquel que debía beneficiarse con la llegada de aficionados extranjeros. Durante junio, el tráfico internacional de Puerto Vallarta cayó 33.4 por ciento, al pasar de 237 mil 300 a 157 mil 900 pasajeros. El flujo nacional también disminuyó 6 por ciento.
La caída no corresponde únicamente a un mal mes. Entre enero y junio, la terminal vallartense acumuló una contracción de 12.7 por ciento en comparación con el primer semestre de 2025. En ese periodo pasó de 3 millones 805 mil 600 pasajeros a 3 millones 321 mil 900, casi medio millón de usuarios menos.
El comportamiento de Puerto Vallarta fue mucho peor que el promedio de la red aeroportuaria. Los 12 aeropuertos mexicanos administrados por GAP redujeron su tráfico 3.5 por ciento durante junio, mientras que Puerto Vallarta cayó 18.7 por ciento. Los Cabos bajó 9.7 por ciento, Tijuana 4.6 por ciento y Guadalajara, una de las sedes mundialistas, aumentó 6 por ciento.
Es decir, incluso cuando Guadalajara recibió partidos y concentró directamente parte de la actividad del torneo, esa movilidad no se trasladó a la costa de Jalisco. No hubo una extensión relevante de los viajes hacia Puerto Vallarta, ni aparecieron los contingentes internacionales que se prometieron como resultado de la cercanía con la sede tapatía.
La realidad nacional tampoco se aproximó a las expectativas difundidas antes del torneo. Antonio Cosío, representante del Consejo Nacional Empresarial Turístico, estimó que México recibió alrededor de 850 mil turistas relacionados con el Mundial, frente a una proyección de 5.5 millones. La diferencia es superior a 4.6 millones de visitantes.
La cifra de 850 mil debe entenderse como una estimación del sector empresarial turístico y no como un conteo final oficial. Sin embargo, también coincide con la revisión que ya había realizado el Banco de México, que anticipaba una llegada mucho más moderada, de entre 750 mil y 800 mil turistas mundialistas durante junio y julio.
Los datos hoteleros de las propias ciudades sede también contradicen el discurso de un auge generalizado. Guadalajara cerró junio con 56 por ciento de ocupación, siete puntos menos que en el mismo mes de 2025; Monterrey terminó con 53.5 por ciento, una baja de 5.8 puntos, y la Ciudad de México alcanzó 56.5 por ciento, dos puntos menos, según un análisis de la Universidad Anáhuac Cancún.
En Puerto Vallarta, el Mundial fue principalmente un evento de consumo local. Hubo restaurantes y bares con mayor actividad durante los partidos de la Selección Mexicana, pero no una llegada extraordinaria de huéspedes extranjeros. Se llenaron algunos establecimientos durante unas horas, pero no el aeropuerto, las habitaciones ni los servicios turísticos durante periodos prolongados.
Ahora, con los partidos en México concluidos, el destino enfrenta su temporada de verano sin el supuesto impulso mundialista. El arranque vacacional ha sido descrito como lento, con una ocupación hotelera apenas superior al 60 por ciento y con prestadores de servicios esperando una recuperación hasta la segunda quincena de julio. La previsión federal para todo el periodo vacacional coloca a Puerto Vallarta en un promedio de 64.4 por ciento.
No se trata de afirmar que el destino esté vacío, sino de reconocer que atraviesa una temporada moderada y muy distante de las expectativas extraordinarias que se construyeron alrededor del Mundial. Tampoco puede confundirse la ocupación proyectada para unas semanas de vacaciones nacionales con la llegada de turismo extranjero de alto gasto.
Durante más de un año se aseguró que Puerto Vallarta sería la playa natural para quienes acudieran a los partidos en Guadalajara. Se organizaron eventos, campañas y espacios públicos bajo esa narrativa, pero el balance disponible demuestra que la conexión turística prácticamente no existió.
El caso obliga a cuestionar la estrategia de promoción. Un destino no puede depender de que los visitantes lleguen por inercia desde otra ciudad, ni esperar que un torneo deportivo resuelva por sí solo problemas de conectividad, percepción de seguridad, competitividad, costos y diversificación de mercados.
Puerto Vallarta necesita promoción propia, campañas medibles y una estrategia que convierta la conectividad aérea en visitantes reales. Las cifras de junio son contundentes: mientras se hablaba de millones de turistas y de una derrama histórica, el aeropuerto local perdió casi 96 mil pasajeros y el mercado internacional se desplomó más de una tercera parte.
El Mundial dejó algunos días de bares llenos y festejos, pero no el flujo turístico extraordinario que fue prometido. Ahora que el balón dejó de rodar en México, Puerto Vallarta vuelve a encontrarse frente a su verdadero reto: lograr que los visitantes lleguen por el destino y no por expectativas políticas que nunca aterrizaron.
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