Con la temporada de lluvias ya encima, decenas de colonias de Puerto Vallarta enfrentan un riesgo que pudo haberse prevenido: árboles sobrecrecidos, ramas peligrosas, canales llenos de maleza, tierra sedimentada y basura, así como reportes ciudadanos que no han sido atendidos a tiempo por el área de Servicios Públicos Municipales.
El problema no es menor. En distintas zonas habitacionales hay árboles inclinados, con raíces expuestas o ramas pesadas sobre viviendas, cables, banquetas y calles. Con los vientos, la humedad y el reblandecimiento de la tierra, estos ejemplares pueden caer en cualquier momento y causar daños materiales, lesiones o incluso una tragedia. Vecinos señalan que han realizado reportes, pero en muchos casos la respuesta municipal tarda demasiado o simplemente no llega.
A esto se suma otro foco rojo: la falta de desazolve en canales, escurrimientos y puntos de captación pluvial. En varias colonias, estos cauces permanecen invadidos por maleza, lodo, piedras, ramas y basura acumulada, lo que reduce su capacidad para conducir el agua durante lluvias intensas. En otras palabras, el municipio está dejando que el agua busque salida por donde pueda: calles, patios, viviendas y negocios.
La situación preocupa porque Puerto Vallarta no es ajeno a inundaciones repentinas. Cada temporada de lluvias se repiten los mismos escenarios: avenidas convertidas en ríos, canales rebasados, basura arrastrada por la corriente y familias que terminan sacando agua de sus casas. La diferencia es que este año, vecinos advierten que la prevención ha sido insuficiente y que el Ayuntamiento no realizó a tiempo los trabajos que debía ejecutar antes de las lluvias.
El señalamiento central es claro: no se trata de una emergencia inesperada, sino de una omisión anunciada. Podas preventivas, retiro de árboles de riesgo, limpieza de canales, desazolve, levantamiento de basura pesada y mantenimiento de cauces debieron realizarse con anticipación. Sin embargo, en muchas zonas la autoridad municipal parece estar reaccionando tarde, cuando el riesgo ya está encima de las familias.
Mientras tanto, las colonias quedan expuestas a una bomba de tiempo. Un árbol puede caer sobre una casa; un canal tapado puede provocar una inundación; una alcantarilla bloqueada puede colapsar una calle. Y cuando eso ocurra, no bastará con decir que fue por la fuerza de la lluvia, porque buena parte del desastre pudo haberse evitado con mantenimiento, planeación y gasto público bien aplicado.
La exigencia ciudadana es que el Ayuntamiento de Puerto Vallarta deje de esperar a que ocurra una tragedia para actuar. Servicios Públicos Municipales debe atender reportes urgentes, priorizar árboles peligrosos, intervenir cauces y canales críticos, y transparentar qué recursos se destinaron realmente a prevención durante esta temporada.
Porque en materia de lluvias, la negligencia también inunda. Y cuando el gobierno no limpia, no poda y no previene, el costo lo terminan pagando las familias.
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