Si es que acaso llegan a venir algunos turistas del Mundial a Puerto Vallarta como han querido ‘vender la piña’ la secretaria de Turismo Michelle Friedman y el gobernador Pablo Lemus, se van a encontrar con un panorama muy decepcionante.
Pues entre muchas otras carencias de infraestructura pública, destacada la decadencia física de uno de los símbolos más icónicos de la ciudad, el Muelle de Los Muertos.
El cuál nuevamente luce patéticamente deteriorado. En un recorrido sencillo, ciudadanos han podido corroborar que las bancas de madera lucen desteñidas y desgastadas por efectos del sol. Pero eso es lo menos.
El gran detalle es que los barandales se están cayendo. Unos yacen amarrados con bolsas de plástico, otros ya no existen y fueron reemplazados o por cuerdas de tela, o por alambres metálicos delgados.
Varios de los que quedan, semioxidados, se están desprendiendo. Asímismo la estructura en sí del muelle se continúa oxidando y en peor estado se encuentra la plancha de abordaje de lanchas.
La entrada del muelle también luce fea, con desgaste, grietas y sin pintura. Será una vergüenza presumir semejante lugar dejado a su suerte, dando la impresión de que en Puerto Vallarta no hay dinero ni para pintar un lugar así, que en las postales sale bonito pero en la realidad se mira muy pordiosero.
Pero al «tuki estilo Jalisco», a nadie le importa meterle un peso y solo presumen marketing mundialero, dinero que se va a sus propias empresas de comunicación o intereses enqusitados en el erario, pero no fluye hacia la imagen turística del municipio.
Por piedad, que mejor nadie vea ese cochino y destartalado muelle. Van a pensar que Puerto Vallarta es un lugar abandonado por Dios.
#PrimeroVallarta TE INFORMA con tristeza.