A casi tres meses del inicio de las obras de rehabilitación en la vialidad céntrica de la colonia 5 de Diciembre, los comerciantes del corredor que conecta con el Malecón denuncian que las pérdidas económicas son ya insostenibles debido al retraso en los trabajos.
A pesar de que la administración municipal prometió que el paso vehicular quedaría habilitado en las primeras semanas de diciembre para unificar el Parque Hidalgo con la playa Los Muertos, en esta obra de ampliación, la realidad actual muestra una obra inconclusa que mantiene estrangulada la actividad comercial.
Ante este panorama, los locatarios exigen al Gobierno Municipal un nuevo apoyo económico, señalando que el monto inicial de 30 mil pesos por local es insuficiente para cubrir los daños acumulados por la falta de afluencia peatonal y las dificultades para el movimiento de mercancías.
Muchos de los afectados recuerdan hoy con amargura que, desde el anuncio del proyecto, diversas voces advirtieron que los tiempos de ejecución no se cumplirían y que la falta de planeación derivaría en el calvario que hoy enfrentan. Estas advertencias, que señalaban el riesgo de comprometer la estabilidad económica de los establecimientos durante la temporada alta, fueron ignoradas por las autoridades, quienes hoy se ven superadas por las afectaciones temporales que se han vuelto permanentes para el tejido económico local.
La situación ha llegado a un punto crítico donde la confianza en las promesas oficiales de un «renacer» para el puerto se ha desvanecido frente a la evidencia de una zona comercial paralizada.
Los comerciantes subrayan que la reducción significativa de ingresos y la limitación de accesos a sus servicios no solo afecta a los dueños de los negocios, sino también a los empleos que estos generan para los residentes de la zona.
Argumentan que, si el Ayuntamiento tiene la capacidad de autorizar modificaciones presupuestarias sobre el ejercicio fiscal para obras de infraestructura, debe tener la misma voluntad para ampliar los apoyos directos a quienes están pagando el costo de una gestión urbana deficiente.
La urgencia de la declaratoria inicial parece haber quedado en el olvido para los munícipes, mientras que para los locatarios cada día de retraso representa un paso más hacia el cierre definitivo de sus locales.
Finalmente, el gremio de comerciantes exige una respuesta inmediata y transparente por parte del alcalde y la Tesorería Municipal, más allá de los agradecimientos públicos que no resuelven la falta de liquidez. La exigencia de un segundo apoyo económico se presenta no como una petición de auxilio, sino como una demanda de justicia ante una obra que ha vulnerado su derecho al trabajo y a la estabilidad comercial.
Sin una fecha clara de terminación y con las deudas acumulándose, los locatarios del Malecón se mantienen en pie de lucha, advirtiendo que no permitirán que sus negocios sean el daño colateral de una obra que debió terminarse hace mes y medio.