En plena temporada vacacional decembrina, una de las joyas turísticas de la región ha recibido un duro golpe. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) han confirmado que la Playa Mismaloya no cumple con los estándares mínimos de salubridad para el uso recreativo.
De acuerdo con el Tercer Monitoreo de 2025 sobre la calidad del agua de mar, Mismaloya rebasó los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuales fijan un máximo de 200 enterococos por cada 100 mililitros de agua. La playa vallartense sumó 482, más del doble, por lo que la contaminación es grave. La presencia excesiva de estas bacterias representa un peligro latente para los turistas, quienes podrían enfrentar infecciones gastrointestinales, respiratorias o de la piel al entrar en contacto con el agua contaminada.
La situación ha generado una profunda alarma entre la comunidad local y los visitantes. La indignación crece ante la sospecha de que la contaminación no es un fenómeno accidental. Voces ciudadanas y diversos sectores han señalado de manera preocupante que la mala calidad del agua es consecuencia directa de la negligencia de algunos complejos hoteleros de la zona.
Se acusa a diversos establecimientos de verter aguas residuales sin el tratamiento adecuado directamente al mar, priorizando el ahorro operativo por encima de la salud ambiental y la seguridad de sus propios huéspedes. Esta práctica, denunciada constantemente por residentes, parece haber alcanzado un punto crítico que hoy mantiene a la playa bajo restricción sanitaria.
Ante la gravedad de los hallazgos, las Áreas de Protección contra Riesgos Sanitarios (APCRS) han anunciado que se implementarán medidas urgentes de saneamiento. El objetivo es que las seis playas identificadas a nivel nacional con este problema (incluyendo puntos en Tijuana, Sonora, Tamaulipas y Veracruz) recuperen las condiciones de salubridad necesarias para no afectar la economía turística ni la salud de la población.
Por ahora, la recomendación oficial es abstenerse de nadar en las aguas de Mismaloya hasta que nuevos análisis confirmen que los niveles de bacterias han descendido a rangos seguros.